El Telescopio Espacial James Webb (JWST) ha resuelto un misterio astronómico de décadas, identificando el objeto compacto en el centro de la famosa Supernova 1987A (SN 1987A). Hace casi cuarenta años, este evento cósmico, visible a simple vista, fue la supernova más cercana a la Tierra en los últimos cuatro siglos. Desde entonces, los astrónomos han buscado el remanente estelar oculto en el corazón de la nebulosa en expansión de ceniza radiactiva y gas incandescente.
Gracias a las capacidades infrarrojas sin precedentes del JWST, un equipo de científicos ha confirmado que la explosión generó una estrella de neutrones extremadamente densa, en lugar de un agujero negro. El descubrimiento, publicado en la revista Science, se basa en la observación de argón y azufre ionizados cerca del "punto cero" de SN 1987A, evidencia de elementos bombardeados por intensa radiación ultravioleta y de rayos X de una estrella de neutrones cercana. Este hallazgo proporciona la prueba más sólida hasta la fecha de la existencia de una estrella de neutrones en SN 1987A, profundizando nuestra comprensión de los restos de supernovas.
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