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Sunday, 15 February 2026
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Desmintiendo el mito: los árboles no anticipan los eclipses solares, afirman los científicos

Una nueva investigación atribuye las afirmaciones virales de

Desmintiendo el mito: los árboles no anticipan los eclipses solares, afirman los científicos
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4 days ago
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Global - Agencia de Noticias Ekhbary

Desmintiendo el mito: los árboles no anticipan los eclipses solares, afirman los científicos

Recientes afirmaciones virales que sugerían que los abetos noruegos pueden "anticipar" los eclipses solares mediante la sincronización de señales eléctricas han sido rigurosamente cuestionadas por una nueva investigación científica. Lo que inicialmente cautivó a internet como un posible avance en la comunicación vegetal, ahora se ha atribuido a un fenómeno mucho más terrestre: las tormentas eléctricas.

La controversia comenzó con un estudio, reportado en abril de 2025, del Instituto Italiano de Tecnología. Esta investigación, ampliamente difundida en línea, postulaba que un bosque de abetos noruegos (Picea abies) en los pintorescos Dolomitas del norte de Italia exhibía un notable y sincronizado aumento de las señales eléctricas a nivel celular, denominadas "electromas", pocas horas antes de un eclipse solar parcial en octubre de 2022. Si se hubiera corroborado, esta observación habría representado un salto monumental en nuestra comprensión de la inteligencia vegetal y la comunicación interplantas, revelando potencialmente una sofisticada y colectiva previsión biológica previamente inimaginable. La noción de un "fenómeno a nivel de bosque" o de "árboles que hablan" capturó rápidamente la imaginación pública y generó numerosos titulares especulativos en las plataformas digitales.

Sin embargo, un equipo de científicos, liderado por el ecólogo evolutivo Ariel Novoplansky de la Universidad Ben-Gurion del Néguev, ha ofrecido desde entonces una explicación distintivamente menos mística y significativamente más fundamentada científicamente. Sus hallazgos, publicados recientemente en la estimada revista *Trends in Plant Science*, argumentan de manera convincente contra la teoría de la anticipación del eclipse. Según Novoplansky y sus coautores, los aumentos eléctricos observados en los abetos no fueron una premonición cósmica, sino más bien una consecuencia directa de las condiciones atmosféricas localizadas, específicamente, cargas eléctricas residuales de una tormenta eléctrica reciente.

Novoplansky no se anduvo con rodeos en su crítica al estudio inicial. En un comunicado, afirmó: "Para mí, el artículo [de abril de 2025] representa la invasión de la pseudociencia en el corazón de la investigación biológica. En lugar de considerar factores ambientales más simples y bien documentados, como una fuerte lluvia y un grupo de rayos cercanos, los autores se inclinaron por la idea más seductora de que los árboles estaban anticipando el inminente eclipse solar." Esta postura firme subraya un principio fundamental de la investigación científica: favorecer la explicación más simple y basada en pruebas sobre las más complejas o especulativas.

Es crucial aclarar que las plantas son de hecho altamente receptivas a sus entornos y poseen mecanismos sofisticados para adaptarse e incluso prepararse para diversos cambios. Se sabe que detectan cambios sutiles en los niveles de luz, incluida la composición espectral, y pueden detectar factores subterráneos cruciales como la salinidad y las deficiencias nutricionales. Estos casos documentados de respuesta de las plantas son vitales para su supervivencia y a menudo están vinculados a claras pistas predictivas de importantes desafíos existenciales. Por ejemplo, las plantas pueden anticipar la inminente competencia por la luz de los vecinos, ajustando sus patrones de crecimiento mucho antes de experimentar un sombreado fotosintético significativo por parte de ellos. Esto se logra procesando información pertinente de su entorno inmediato e incluso de plantas vecinas.

Sin embargo, la capacidad de responder a señales ambientales discernibles, como cambios en la luz o la química del suelo, difiere fundamentalmente de la capacidad de "anticipar" un evento astronómico como un eclipse solar, que no ofrece ninguna entrada sensorial directa biológicamente relevante para que un árbol lo interprete como una amenaza u oportunidad. La afirmación de la sincronización de los electromas que precede a un eclipse, por lo tanto, carecía de un mecanismo biológico plausible, lo que la hacía intrínsecamente sospechosa desde un punto de vista fisiológico.

La explicación alternativa propuesta por el equipo de Novoplansky se alinea con la comprensión científica establecida de cómo las cargas eléctricas pueden acumularse en las plantas, particularmente después de eventos atmosféricos. Se sabe que las tormentas eléctricas inducen una actividad eléctrica significativa en el medio ambiente, lo que ciertamente puede afectar a los sistemas biológicos. El fracaso del estudio original en tener en cuenta tales factores ambientales obvios levantó importantes señales de alarma dentro de la comunidad científica. Este episodio sirve como un poderoso recordatorio de la importancia de los controles rigurosos, el análisis completo de datos y un compromiso con la parsimonia en la explicación científica, particularmente cuando se trata de afirmaciones que traspasan los límites de las capacidades biológicas conocidas.

En última instancia, si bien la idea de que los árboles se comunican con eventos celestiales es innegablemente cautivadora, la evidencia científica apunta a una interacción más prosaica, pero igualmente fascinante, entre las plantas y su entorno terrestre. La desmitificación del mito de los "árboles que anticipan el eclipse" refuerza el poder del método científico para corregir la desinformación y mantener la integridad de la investigación biológica.

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