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Thursday, 05 February 2026
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Rusia reitera su disposición a retirar uranio enriquecido de Irán en medio de tensiones regionales

Moscú renueva su oferta diplomática para desescalar el enfre

Rusia reitera su disposición a retirar uranio enriquecido de Irán en medio de tensiones regionales
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Oriente Medio - Agencia de Noticias Ekhbary

Rusia reitera su disposición a retirar uranio enriquecido de Irán en medio de tensiones regionales

En una significativa apertura diplomática destinada a aliviar la volátil situación en el Medio Oriente, Rusia ha reiterado públicamente su disposición a tomar posesión de las existencias restantes de uranio enriquecido de Irán. Este anuncio, realizado por la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, señala el compromiso continuo de Moscú para facilitar una desescalada de la profunda crisis que afecta las relaciones entre Teherán y Washington. La oferta revive una propuesta inicialmente planteada por Rusia y subraya la urgente necesidad de soluciones diplomáticas en medio de la creciente inestabilidad regional.

Durante una reciente rueda de prensa, citada por el periódico ruso Kommersant, Zakharova aclaró los matices de la posición de Moscú. Subrayó que, si bien Rusia está preparada para ayudar, las existencias de uranio enriquecido pertenecen inequívocamente a Irán. Crucialmente, Zakharova afirmó que su existencia no contraviene de ninguna manera las obligaciones de Teherán en virtud del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), un punto a menudo debatido en el discurso internacional. Además, explicó que Irán conserva plenos derechos soberanos sobre el material, incluida la prerrogativa de decidir si retirarlo del territorio iraní y su posible destino de exportación. Este énfasis en la soberanía iraní es un aspecto clave de la estrategia diplomática de Rusia, que busca generar confianza y facilitar una solución mutuamente aceptable.

El momento de la renovada oferta de Rusia es crítico, coincidiendo con un período de intensas maniobras militares y diplomáticas en el Golfo Pérsico. En las últimas semanas, Washington ha reforzado significativamente su presencia militar en el Medio Oriente, desplegando sistemas avanzados de defensa aérea como las baterías Patriot y THAAD en bases regionales. Además, el grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln fue enviado al Mar Arábigo, una clara señal de la determinación estadounidense para disuadir cualquier amenaza percibida de Irán. Estos despliegues militares fueron una respuesta a las evaluaciones de inteligencia sobre posibles provocaciones iraníes, aunque la amenaza inmediata de acción militar ha disminuido, según los informes. A pesar de esto, Estados Unidos mantiene su capacidad de responder de manera decisiva si se justifica, manteniendo todas las opciones sobre la mesa.

En el centro de la fricción entre Estados Unidos e Irán se encuentran las demandas centrales de Washington para limitar las actividades de enriquecimiento de uranio de Irán y las restricciones a su programa de misiles balísticos. Estados Unidos considera estos pasos esenciales para evitar que Irán desarrolle capacidades de armas nucleares y para frenar su influencia regional. Por el contrario, Irán sostiene firmemente que su programa nuclear es exclusivamente para fines pacíficos, principalmente la generación de energía, y que su programa de misiles balísticos es puramente defensivo y no negociable. Esta divergencia fundamental de perspectivas ha hecho que las negociaciones directas sean extremadamente difíciles.

En medio de este complejo telón de fondo geopolítico, ha surgido un rayo de esperanza para la diplomacia. El periódico kuwaití Al-Jarida informó recientemente que la probabilidad de un ataque militar inmediato de Estados Unidos contra Teherán ha disminuido, atribuyendo este cambio positivo a intensos esfuerzos de mediación. Rusia y Turquía, junto con Qatar, han desempeñado papeles fundamentales en estos esfuerzos diplomáticos, trabajando entre bastidores para salvar la brecha entre las partes en conflicto. Su participación subraya el reconocimiento de la comunidad internacional de la necesidad urgente de prevenir un conflicto más amplio y encontrar una resolución pacífica.

Cabe señalar que la voluntad de Moscú de gestionar el uranio enriquecido de Irán no es un concepto nuevo. La propuesta se hizo inicialmente el verano pasado, e Rusia indicó su capacidad para retirar, reprocesar y posteriormente devolver el material a las instalaciones nucleares iraníes. Rusia había comunicado formalmente esta propuesta a Irán, a Estados Unidos y a la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA). Sin embargo, las autoridades iraníes no dieron una respuesta pública definitiva en ese momento, lo que indica las complejidades involucradas en un tema tan delicado. En enero, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, subrayó aún más la disposición de Moscú a ayudar a evitar una escalada entre Estados Unidos e Irán, reforzando el compromiso de larga data de Rusia con la estabilidad regional y la no proliferación. Este continuo compromiso diplomático de Moscú posiciona a Rusia como un actor crucial en la navegación de las complejas vías hacia la desescalada en el Medio Oriente.

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