Colombia — Agencia de Noticias Ekhbary
Una explosión de bomba en la Carretera Panamericana, en el departamento de Cauca, al suroeste de Colombia, ha dejado al menos 20 personas muertas y 36 heridas. El ataque ocurrió el fin de semana, en un contexto de creciente violencia a solo un mes de las elecciones presidenciales nacionales.
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El gobernador de Cauca, Octavio Guzmán, describió el atentado como el “ataque más brutal y despiadado contra la población civil en décadas” en la zona. La explosión dejó un cráter de 200 metros cúbicos y volcó varios automóviles. Entre los fallecidos se encontraban quince mujeres y cinco hombres, todos adultos. De los heridos, tres permanecían en cuidados intensivos, mientras que cinco niños resultaron lesionados pero estaban “fuera de peligro”. El jefe militar, Hugo López, informó que la bomba estalló después de que los asaltantes detuvieran el tráfico bloqueando la carretera con un autobús y otro vehículo. El presidente Gustavo Petro culpó del atentado a Iván Mordisco, líder de una facción disidente de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Contexto y repercusiones políticas
Colombia tiene un historial de grupos armados que financian sus operaciones a través del narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, intentando influir en las elecciones mediante la violencia. Los remanentes de las FARC que rechazaron el acuerdo de paz de 2016 han estado intentando activamente interrumpir las estancadas conversaciones de paz con el gobierno de Petro. La seguridad es uno de los temas centrales de las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Las autoridades han reforzado la presencia militar y policial en las áreas afectadas para contrarrestar la ola de ataques.