Ekhbary
Saturday, 14 February 2026
Breaking

El líder empresarial japonés insta al gobierno a actuar con mayor firmeza ante la depreciación del yen

La debilidad de la moneda nipona sigue erosionando los márge

El líder empresarial japonés insta al gobierno a actuar con mayor firmeza ante la depreciación del yen
Ekhbary Editor
2 weeks ago
87

Japón - Agencia de Noticias Ekhbary

El líder empresarial japonés insta al gobierno a actuar con mayor firmeza ante la depreciación del yen

En un momento de creciente preocupación por la salud económica de Japón, un prominente líder empresarial ha emitido un contundente llamado al gobierno para que adopte medidas más enérgicas y decisivas frente a la prolongada depreciación del yen. Esta advertencia subraya la creciente frustración dentro de la comunidad empresarial, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas (PYMES), que se encuentran en una situación cada vez más precaria debido al aumento de los costes de importación y la consecuente restricción en la capacidad de ofrecer aumentos salariales significativos a sus empleados. La intervención de este líder resalta la urgencia de una situación que, de no ser abordada con prontitud, podría socavar los esfuerzos del país por lograr una recuperación económica sostenible y una mayor prosperidad para sus ciudadanos.

La debilidad del yen, que ha perdido un valor considerable frente al dólar estadounidense y otras monedas importantes en los últimos meses y años, es un fenómeno multifacético. En su núcleo, se encuentra la divergencia de políticas monetarias entre el Banco de Japón (BoJ) y los principales bancos centrales del mundo, como la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo. Mientras que estos últimos han adoptado ciclos agresivos de subidas de tipos de interés para combatir la inflación, el BoJ ha mantenido una postura ultralaxa, con tipos de interés negativos y un control de la curva de rendimiento, en un intento por alcanzar su objetivo de inflación del 2% de manera estable y sostenible. Esta disparidad crea un diferencial de tipos de interés que hace que el yen sea menos atractivo para los inversores internacionales, impulsando su venta y, por ende, su depreciación.

Las implicaciones de esta debilidad monetaria son profundas y complejas para la economía japonesa. Si bien un yen más débil puede, en teoría, beneficiar a los grandes exportadores al hacer sus productos más competitivos en los mercados internacionales y aumentar el valor de sus ganancias en el extranjero al repatriarlas, la realidad es que los perjuicios se están volviendo cada vez más evidentes y generalizados. Las PYMES, que constituyen la columna vertebral de la economía japonesa y emplean a una gran parte de la fuerza laboral, son particularmente vulnerables. Muchas de estas empresas dependen en gran medida de las importaciones de materias primas, componentes, energía y alimentos. Con un yen débil, el coste de estas importaciones se dispara, lo que reduce drásticamente sus márgenes de beneficio y, en algunos casos, las empuja al borde de la quiebra. Esta situación no solo afecta a los fabricantes, sino también a sectores como la agricultura (que importa fertilizantes y piensos), la energía (que importa casi toda su energía primaria) y el comercio minorista.

Además, la erosión de los márgenes de beneficio tiene un efecto dominó directo sobre la capacidad de las empresas para aumentar los salarios. A pesar de los repetidos llamados del gobierno y del propio BoJ para que las empresas suban los salarios como un medio para impulsar el consumo interno y consolidar la inflación, muchas PYMES simplemente no pueden permitírselo. La presión de los costes de importación las obliga a priorizar la supervivencia y la contención de gastos, dejando poco o ningún margen para incrementos salariales significativos. Esto es especialmente problemático en un país que ha luchado durante décadas contra la deflación y donde el estancamiento salarial ha sido una característica persistente. La incapacidad de las empresas para aumentar los salarios no solo afecta el poder adquisitivo de los hogares, sino que también dificulta el objetivo del BoJ de lograr una inflación impulsada por la demanda y no solo por factores externos, como el coste de las importaciones.

El llamado del líder empresarial no es una voz aislada. Refleja un sentimiento creciente de malestar entre la población y las empresas. Las encuestas de opinión pública han mostrado una preocupación cada vez mayor por el aumento del coste de vida, impulsado en parte por el encarecimiento de los productos importados. Los hogares japoneses están sintiendo el impacto en sus bolsillos, ya sea a través de precios más altos en los supermercados o un menor poder adquisitivo general. Esta situación pone al gobierno en una encrucijada difícil, equilibrando la necesidad de apoyar a las empresas exportadoras con la urgencia de proteger a los consumidores y a las PYMES de los efectos adversos de una moneda excesivamente débil.

Ante esta presión, el gobierno japonés y el Banco de Japón se enfrentan a decisiones críticas. Por un lado, el BoJ ha reiterado su compromiso de mantener su política monetaria ultralaxa hasta que la inflación del 2% se logre de forma estable y sostenida, argumentando que las subidas de precios actuales se deben en gran medida a factores de oferta y no a una demanda robusta que justifique un endurecimiento. Sin embargo, la persistente debilidad del yen y sus efectos negativos podrían obligar a una reevaluación. La especulación sobre un posible ajuste en el control de la curva de rendimiento o incluso un aumento de los tipos de interés de referencia ha sido una constante en los mercados financieros, aunque el BoJ ha sido cauteloso hasta ahora.

Por otro lado, el Ministerio de Finanzas, responsable de la política cambiaria, tiene la opción de intervenir directamente en el mercado de divisas para apuntalar el yen, como ya hizo en varias ocasiones en el otoño de 2022. Sin embargo, las intervenciones son costosas y su eficacia a largo plazo es a menudo limitada si no van acompañadas de cambios en los fundamentos económicos o en la política monetaria. Además, una intervención unilateral podría generar fricciones con otros socios comerciales, especialmente Estados Unidos, que tradicionalmente ha preferido que las monedas fluctúen libremente. La comunidad empresarial, sin embargo, parece estar pidiendo algo más que una simple observación del mercado; busca una acción concertada y un mensaje claro de que el gobierno está dispuesto a utilizar todas las herramientas a su disposición para estabilizar la moneda.

La situación actual es un delicado equilibrio. Japón necesita un yen que sea estable y que refleje los fundamentos de su economía, sin ser ni excesivamente fuerte ni excesivamente débil. La depreciación descontrolada amenaza con desestabilizar la recuperación post-pandemia, socavar la confianza de los consumidores y las empresas, y complicar aún más los esfuerzos por salir de décadas de deflación. La demanda de acción por parte del líder empresarial es un claro indicio de que la paciencia se está agotando y que la inacción podría tener consecuencias significativas para la economía y la sociedad japonesa en su conjunto. La respuesta del gobierno y del BoJ en las próximas semanas y meses será crucial para determinar la trayectoria económica del país.